Qué ver
- Ruinas de la iglesia
- Bonitas vistas
Algo de historia
Su nombre proviene del topónimo germánico "Grato" o "Glatto".
Glatens es un topónimo revelador de un dominio merovingio. El patronímico San Martín (patrón de la parroquia) indica la presencia de un santuario desde la implantación del Cristianismo en Lomaña.
Se ha hallado el texto de los reconocimientos (aceptación oficial por parte de la población de los fueros durante un cambio de señor o un litigio) de 1626 y otro de 1689: Glatens se conoce desde 1175 y la familia de este nombre figura entre los bienhechores de la abadía de Granselve. En este lugar, al ser uno de los puntos más altos del valle del río Gimone, se elevaría una torre feudal, al norte de la iglesia. En 1394 Arnaud Capel, señor de la "torre de Glatens", rendiría homenaje al conde de Armagnac. En el siglo XVI Jean de Galard se convertirá en el señor de Glatens, tomando el título tras su matrimonio con Margarita de Vicmont, dama de Cumont.
La iglesia fue atribuida a la abadía de Moissac en el siglo XIII. Muy deteriorada durante las Guerras de Religión, sería restaurada en 1676, conservando una inscripción que recuerda a Saint-Clair, una crucifixión sobre tela y una estatua del santo en terracota.
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